Estar todo el tiempo en casa tiene consecuencias negativas para nuestro bienestar psicofísico. Puede causar un aumento en la posibilidad de sufrir ansiedad e insomnio. La exposición únicamente a la iluminación eléctrica puede hacer aumentar el riesgo de sufrir trastornos del sueño, ansiedad, depresión, obesidad y deficiencia de vitamina D. Todos estos riesgos pueden afectar no solo a quienes padecen un trastorno psicológico particular, sino también a quienes se ven obligados a trabajar en casa todo el día, tal vez como autónomos. Además, el auto-confinamiento tiene efectos negativos en nuestras capacidades sociales. El uso de las redes sociales e Internet en general pone en riesgo nuestras relaciones con los demás y nos impide disfrutar de los placeres de la vida.